Trashumancia y naturaleza

La Fiesta de la Trashumancia organizada por el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Trashumancia y Naturaleza agradece la colaboración 

La Fiesta de la Trashumancia organizada por el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Trashumancia y Naturaleza agradece la colaboración

Un total de 1.410 ovejas y cabras procedentes de Porzana, Ávila, Puebla de la Sierra y Aranjuez recorrieron el centro de la capital en una celebración que reivindica la ganadería extensiva, las vías pecuarias y el patrimonio cultural de la trashumancia.

La XXXIII Fiesta de la Trashumancia ha vuelto a llevar el sonido de los rebaños al corazón de Madrid. Un total de 1.250 ovejas y 160 cabras han recorrido las calles de la capital en una jornada que, según las estimaciones de la organización, ha congregado a más de 20.000 personas a lo largo del itinerario. Los animales, procedentes de Porzana, Ávila, Puebla de la Sierra y Aranjuez, han protagonizado una celebración que une tradición, cultura y defensa de la trashumancia y las vías pecuarias..

La organización ha querido destacar especialmente la colaboración de las instituciones, los equipos profesionales y los voluntarios que han contribuido al desarrollo de la fiesta, desde la llegada de los rebaños hasta su recorrido por el centro de la ciudad.

Casa de Campo, punto de encuentro con la trashumancia

Los rebaños, integrados por ovejas de las razas castellana, rubia de El Molar y entrefina, junto con cabras guisanderas y de Guadarrama, llegaron el viernes 23 de octubre a la Casa de Campo, donde permanecieron durante dos días antes de iniciar su recorrido hacia el centro de Madrid.

Durante la semana, el Centro de Información y Educación Ambiental (CIEA) Casa de Campo organizó distintas actividades divulgativas para acercar la trashumancia a la ciudadanía, con exposiciones, talleres y propuestas como «Pastores por un día».

La Fundación quiere expresar su agradecimiento al equipo del Aula de Medio Ambiente de la Casa de Campo por su implicación y por hacer posible este programa de sensibilización, que permite conocer de cerca el trabajo de los pastores y el valor ambiental y cultural de esta actividad.

El compromiso de los voluntarios y los servicios públicos

La llegada de los animales y el recorrido por las calles de Madrid contaron con el apoyo de un grupo de voluntarios y voluntarias del Ayuntamiento, cuya colaboración resultó fundamental para atender las necesidades de los rebaños y facilitar el desarrollo de la jornada.

La organización ha destacado su compromiso, disponibilidad y paciencia, tanto durante la recepción de los animales el viernes como a lo largo de todo el itinerario.

También ha agradecido la coordinación de la Policía Municipal, cuya colaboración permitió que los rebaños atravesaran la ciudad sin incidencias. A este reconocimiento se suma el agradecimiento a los servicios municipales de limpieza, que actuaron tras el paso de los animales para recuperar la normalidad en las calles.

La plaza de la Villa revive un acuerdo de 1418

Uno de los momentos más emblemáticos de la celebración tuvo lugar en la plaza de la Villa, donde se escenificó la entrega simbólica de los 50 maravedís por cada millar de cabezas de ganado. El acto recuerda el acuerdo suscrito en 1418 entre el Honrado Concejo de la Mesta y la Villa de Madrid para permitir el paso de los rebaños por la ciudad.

Este encuentro con las autoridades municipales constituye uno de los momentos centrales de la Fiesta y simboliza la continuidad de una relación histórica entre Madrid y la trashumancia. La organización ha agradecido al Ayuntamiento su colaboración y apoyo a una iniciativa que cada año acerca esta tradición a miles de personas.

Música, folclore y cultura rural en las calles de Madrid

El recorrido llevó a los rebaños por espacios emblemáticos como la plaza Mayor, la calle de Toledo, la plaza de la Cebada, la Carrera de San Francisco y la calle de Bailén, antes de regresar a la Casa de Campo por la Cuesta de la Vega y el Puente del Rey.

La música, los bailes y el colorido de los grupos folclóricos acompañaron buena parte del trayecto. Su participación puso de manifiesto la estrecha relación entre la ganadería, las tradiciones populares y la identidad de los pueblos.

Una tradición viva que necesita apoyo

La Fiesta de la Trashumancia también ha recibido el apoyo de INTEROVIC en labores de comunicación, para ayudarnos a reivindicar el papel de los pastores y de la ganadería extensiva en la conservación del territorio. La iniciativa promueve el reconocimiento de la trashumancia como patrimonio vivo, destaca su valor ambiental y cultural y anima a los consumidores a elegir lechal, cordero y cabrito de origen nacional como una forma directa de apoyar a los ganaderos y mantener viva la actividad pastoril.

No podemos olvidar también la ayuda de las fundaciones hermanas, Fundación Oxígeno y Global Nature, que nos han ayudado en multiples aspectos organizativos y divulgativos.

Con esta nueva edición, la Fiesta de la Trashumancia vuelve a recordar que detrás de cada rebaño hay familias, pastores y comunidades rurales que mantienen vivo un legado de siglos. Su continuidad depende no solo de conservar los caminos ganaderos, sino también de apoyar a quienes siguen recorriéndolos.

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